Archivos para junio, 2014


El 255, un número aparentemente tan poco simbólico está y ha estado por todas partes en el mundo de la informática. Era tan recurrente en los 80′s como los números de la serie ‘Lost’. ¿A qué se debe? ¿Se trata de una simple coincidencia o hay algo más? Veamos un corto recuento y algunas historias asociadas.

No hace falta que seamos expertos en juegos “retro” ni que nos hayamos pasado los últimos veinte años de nuestras vidas encerrados en una habitación con la única compañía de una consola de video: hasta el más casual de los “gamers” ha disfrutado alguna vez de algunos de estos títulos: ¿Les suena “Pac-Man”? … y, ¿Sabías que el máximo nivel al que se puede llegar es el 255? Después se “traba” (se cuelga).

“255” Recuerda este número, porque lo vamos a ver aparecer a lo largo de toda la historia del ocio interactivo y seguirá apareciendo hasta el fin de nuestros tiempos, seguro.

Ahora vamos con otro clásico, “The Legend of Zelda”. ¿Te fijaste alguna vez en que Link (el elfo protagonista) no podía llevar más de 255 rupias en su bolsillo virtual? Su riqueza tenía como límite el número mágico – 255. Sucede también con las estadísticas en varias entregas de la saga “Final Fantasy” o con el número de víctimas de cada una de tus unidades militares en “Starcraft”.

Curioso, ¿no? ¿Será casualidad? Tal vez si te contara que también coincide el máximo de puntos por partido en los juegos de fútbol americano “Madden NFL” y el máximo de misiles que Samus puede llevar en “Metroid Prime”. Donkey Kong también se colgaba al pasar el mundo 255, llegando igualmente al famosísimo concepto de “kill screen”.

¿Coincidencia? No, no lo es, y de hecho tiene una explicación muy lógica.

La explicación

A mediados de los años 80, cuando aparecieron las primeras consolas de 8 bits, con el NES de Nintendo y el Master System de SEGA a la cabeza. En aquella época, los videojuegos eran muy sencillos y las máquinas muy poco potentes. ¿El culpable? El procesador, responsable de realizar las operaciones aritméticas (sumas, restas, multiplicaciones, divisiones…) que están en la base de todas las funciones de un computador o, en este caso, una consola de video.

Como probablemente sabrás, las máquinas no hacen las cuentas con los números del sistema decimal que usamos nosotros (1,2,3,4,5,6…), sino que utilizan un sistema conocido como código binario, compuesto únicamente de unos y ceros. Por ejemplo, nuestro 40 sería 101000 en binario. Son 6 dígitos, cada uno de los cuales recibe el nombre de bit. Por tanto, diríamos que el número cuarenta en binario tiene una longitud de seis bits (seis dígitos). Ahora, los procesadores de 8 bits se llaman así precisamente porque trabajan con números binarios de ocho dígitos. Ese es el máximo.

¿Y qué tiene que ver eso con el 255? Pues resulta que es el valor más alto del sistema decimal que puede traducirse a un binario de ocho dígitos. Es decir, el 0 del sistema decimal corresponde al 00000000 del binario y el 255 corresponde al 11111111. Sería imposible representar el 256 con una longitud de 8 bits.

Por eso si un jugador completaba el nivel 255 de Pac-Man, o Donkey Kong, o incluso el Duck Hunter (el que se jugaba con la pistola del NES) colapsaba el juego. Era una limitación de “hardware”: el procesador no tenía capacidad para hacer los cálculos de una sola vez. Por decirlo de alguna manera, le faltaban dedos para seguir contando.

Ya a principios de los noventa, comenzaron a popularizarse las consolas de 16 bits, que no sufrían esta limitación, pero muchos desarolladores mantuvieron la práctica precisamente para ahorrar recursos. Todavía tenían que apretarse el cinturón y había variables que muy difícilmente iban a superar el valor 255 con un uso normal del juego. Además, ya se había convertido en un número mágico y algunos decidieron seguir usándolo como un guiño a la anterior generación del “píxel gordo”.

 

 

 

 

 

 

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